También hay que
tener en cuenta que cuanto más tiempo haya transcurrido desde que se hizo el
dibujo menos complejo será de “borrar”. Para hacerlo con un tatuaje recién
hecho conviene esperar cuatro semanas, por lo menos, aunque lo aconsejable es
dejar pasar varios meses si queremos que el tono de la piel vuelva más
rápidamente al que se tenía con anterioridad.
Existen
diversas técnicas de eliminación de tatuaje, pero ninguna garantiza dejar la
piel como estaba antes de ser grabada. Entre ellas pueden mencionarse:
Técnicas
láser. El haz de luz actúa rompiendo la superficie de las partículas de
pintura, de modo que posteriormente el cuerpo las elimina en forma natural. Es
un procedimiento largo y duele igual o más que al hacer el tatuaje, por lo que
regularmente se utilizan previamente cremas anestésicas.
Funciona
mejor con los tatuajes de color negro , azul oscuro y rojo, los cuales se
eliminan muy bien en cuatro sesiones; los azules claros, verde, morado y
anaranjados, requieren 8 o más sesiones, y los amarillos son los más difíciles,
respondiendo después de 10 sesiones.
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